jueves, 20 de marzo de 2008

Capitulo 16: El Valle De Godric

Cuando Harry se despertó al día siguiente transcurrieron algunos segundosantes de que recordara lo que había pasado. Luego esperó, infantilmente, quetodo hubiera sido un sueño, que Ron aún estuviera ahí y nunca se hubieraido. Pero al girar la cabeza sobre la almohada pudo ver la cama de Ronvacía. Apartó los ojos sin expresión alguna. Harry bajó de un salto de supropia cama, manteniendo la vista apartada de la de Ron. Hermione, que yaestaba ocupada en la cocina, no le dio los buenos días, sino que desvió lamirada cuando él entró.Se ha ido, se dijo Harry a sí mismo. Se ha ido. Se tuvo que repetir lo mismomientras se bañaba y se vestía, como si repitiéndolo pudierainsensibilizarse de la conmoción. Se ha ido y no va a regresar. Y era lapura verdad, Harry lo sabía, porque los encantamientos protectores haríanimposible que Ron, una vez dejaran este sitio, los encontrara otra vez.Él y Hermione tomaron el desayuno en silencio. Los ojos de Hermione estabanrojos e hinchados; parecía que no hubiera dormido nada. Empacaron sus cosas,Hermione haciéndolo demasiado despacio. Harry sabía por qué quería alargarsu estancia en la ladera del río; varias veces la vio con mirada vigilante,y estaba seguro de que se engañaba a sí misma pensando que había escuchadopasos a través de la pesada lluvia, pero ninguna figura pelirroja aparecióentre los árboles. Cada vez que Harry hacía la imitaba, y miraba alrededor(no podía evitar tener un poco de esperanza, el también), no veía nada másque el bosque barrido por la lluvia, y una pequeña porción de furiaexplotaba dentro de él. Podía escuchar a Ron diciendo, "¡Pensábamos quesabías lo que hacías!" y terminó de empacar con un fuerte nudo en la bocadel estómago.A su lado, el lodoso río estaba creciendo rápidamente y pronto sedesbordaría sobre su margen. Se habían retrasado una hora larga sobre elmomento en que hubieran levantado el campamento en condiciones normales. Alfinal, después de rehacer tres veces completas el equipaje en el bolsobordado, Hermione parecía incapaz de encontrar más razones para retrasarse:ella y Harry se cogieron de la mano y se Desaparecieron, reapareciendo sobreuna ventosa ladera cubierta de brezos.En el instante que llegaron, Hermione soltó la mano de Harry y se alejó deél, sentándose finalmente sobre una gran roca, su cara sobre las rodillas,sacudiéndose con lo que él sabía eran sollozos. La observó, sabiendo quedebería ir a consolarla, pero algo lo mantenía atado a donde estaba. Sentíasu interior frío y encogido: nuevamente vio la expresión desdeñosa en lacara de Ron. Harry echó a andar a grandes zancadas a través de los brezos,caminando en un gran círculo con centro en la desconsolada Hermione,conjurando los hechizos que solía hacer ella para garantizar su seguridad.No hablaron de Ron en el transcurso de los siguientes días. Harry habíadecidido no volver a mencionar su nombre, y Hermione parecía saber que seríainútil forzar el tema, aunque a veces, por las noches, cuando ella pensabaque estaba dormido, podía escucharla llorar. Mientras tanto, Harry habíacomenzado a sacar el Mapa del Merodeador y a examinarlo a la luz de suvarita. Estaba esperando el momento en el que el punto etiquetado con elnombre de Ron pudiera aparecer en los corredores de Hogwarts, probando quehabía regresado a la comodidad del castillo, protegido por su estatus desangre pura. Sin embargo, Ron no apareció en el mapa, y con el tiempo, Harryse encontró sacándolo solamente para observar el nombre de Ginny en eldormitorio de las niñas, deseando que la intensidad con la que lo mirabapudiera entrar en su sueño, de manera que ella supiera de una u otra formaque él estaba pensando en ella, deseando que estuviera bien.Por el día, se dedicaban a tratar de determinar los posibles lugares dondepudiera estar la espada de Gryffindor, pero cuanto más hablaban de lossitios en los que Dumbledore pudiera haberla escondido, su especulación sevolvía más desesperada y menos atractiva. Aunque se devanó los sesos todo loque pudo, Harry no podía recordar que Dumbledore hubiera mencionado algunavez un lugar donde pudiera esconder algo. Hubo momentos en que no supo siestaba más enojado con Ron o con Dumbledore. Pensábamos que sabías lo quehacías... Pensábamos que Dumbledore te había dicho qué hacer... ¡Pensábamosque tenías un plan de verdad!No podía engañarse: Ron estaba en lo cierto. Dumbledore no le había dejadovirtualmente nada. Habían descubierto un Horrocrux, pero no tenían mediospara destruirlo. Los otros seguían siendo tan inalcanzables como lo habíansido siempre. La desesperanza amenazaba con hundirlo. Ahora titubeabapensando en su presunción al aceptar la oferta de sus amigos de acompañarloen este viaje errante y sin sentido. No sabía nada, no tenía ideas, y estabaconstante y dolorosamente alerta a cualquier signo de que Hermione tambiénfuera a decirle que ya había tenido suficiente, que se iba.Pasaban muchas noches en casi total silencio, y Hermione empezó a sacar elretrato de Phineas Nigellus y a colocarlo en una silla, como si fuera allenar parte del vacío que Ron dejó con su partida. A pesar de su previaadvertencia de que no los visitaría más, Phineas Nigellus no parecía capazde resistir la oportunidad de saber más acerca de lo que Harry planeaba, yconsentía en reaparecer, con los ojos vendados, cada pocos días. Harryincluso se alegraba de verlo, porque era compañía, aunque fuera de un tipodespreciativo y se burlara de ellos. Saciaron su ansia de noticias acerca delo que estaba pasando en Hogwarts, aunque Phineas Nigellus no era uninformante ideal. Veneraba a Snape, el primer director de Slytherin desdeque él había dirigido la escuela, y tenían que tener cuidado de no criticaro hacer preguntas impertinentes sobre Snape, o Phineas Nigellus abandonabael retrato instantáneamente.Sin embargo, dejó caer ciertos fragmentos. Snape parecía estar enfrentandoun constante aunque débil motín de un amplio grupo de estudiantes. A Ginnyse le había prohibido ir a Hogsmeade. Snape había retomado el viejo decretode Umbridge prohibiendo reuniones de tres o más estudiantes o la creación decualquier sociedad estudiantil no oficial.De todas estas cosas, Harry dedujo que Ginny, y probablemente Neville y Lunacon ella, estaban haciendo todo lo que podían para continuar con el Ejércitode Dumbledore. Estas escasas noticias hicieron que Harry deseara ver a Ginnytan desesperadamente como cuando deseas que se te cure pronto un dolor deestómago; pero también le hizo pensar en Ron otra vez, y en Dumbledore, y enel mismo Hogwarts, que había extrañado casi tanto como a su ex-novia. Dehecho, mientras que Phineas Nigellus hablaba acerca de las medidas de Snape,Harry experimentó un pequeño segundo de locura al imaginarse simplementeregresando a la escuela para unirse a la desestabilización del régimen deSnape: estando bien alimentado, y con una cómoda cama, y otras personashaciéndose cargo de todo; parecía la más maravillosa propuesta del mundo enese momento. Pero luego recordó que era el Indeseable Número Uno, que habíaun precio de diez mil galeones sobre su cabeza, y que estar en Hogwarts enesos días era tan peligroso como estar en el Ministerio de Magia. Sin darsecuenta, Phineas Nigellus enfatizaba este hecho al dejar caer preguntascasuales acerca de dónde estaban Harry y Hermione. Cada vez que lo hacía,Hermione lo envolvía nuevamente en la bolsa de cuentas, y Phineas Nigellusinvariablemente rehusaba reaparecer hasta varios días después de esasdespedidas tan poco ceremoniosas.El clima se volvió más y más frío. No se atrevían a permanecer en un lugardemasiado tiempo, aunque permanecían en el sur de Inglaterra, que era unadura región. El frío era la peor de sus preocupaciones, así que continuaronerrando arriba y debajo de la región, desafiando la falda de una montaña,donde el aguanieve aporreó la tienda; una amplia y plana ciénaga, donde latienda se inundó con agua fría; y una pequeña isla en medio de un lago,donde la nieve cubrió la tienda hasta la mitad durante la noche.Habían comenzado a colocar árboles de Navidad con luces parpadeantes enalgunas ventanas del salón antes de que llegara la noche, cuando Harrydecidió sugerir, de nuevo, lo que le parecía la única ruta sin explorar queles quedaba. Acababan de terminar una inusual merienda: Hermione había idoal supermercado bajo la Capa de Invisibilidad (dejando escrupulosamente eldinero dentro de una caja registradora abierta antes irse), y Harry pensóque podría estar más persuadible de lo normal con el estómago lleno, graciasa los espagueti boloñesa y a las peras enlatadas. También había tenido laprevisión de sugerir que tomaran algunas horas de descanso de llevar elHorrocrux, que estaba colgando sobre la cama a su lado.-¿Hermione?-¿Mmm? -Estaba acurrucada en un de los sillones combados con Las Aventurasde Beedle el Bardo. No podía imaginar cuanto tiempo más iba a estar pegadaal libro, que no fue, después de todo, demasiado; pero evidentemente aúnestaba descifrando algo en él, porque El silabario del Hechicero permanecíaabierto en un brazo del sillón.Harry se aclaró la garganta. Se sentía exactamente como en aquella ocasión,algunos años atrás, cuando tuvo que preguntarle a la Profesora McGonagall sipodía ir a Hogsmeade de todas formas, a pesar del hecho de no haberpersuadido a los Dursley de firmar su permiso.-Hermione, he estado pensando, y ...-Harry, ¿podrías ayudarme con algo?No parecía haberle escuchado. Se inclinó frente a él y le extendió LasAventuras de Beedle el Bardo.-Mira este símbolo -dijo, apuntando al encabezado de la página. Sobre lo queHarry suponía que era el título de la historia (siendo incapaz de leerrunas, no podía estar seguro), había el dibujo de lo que parecía un ojotriangular, su pupila cruzada con una línea vertical.-No he estudiado Runas Antiguas, Hermione.-Ya lo sé, pero esto no es una runa y tampoco está en el silabario. Todoeste tiempo pensaba que era el dibujo de un ojo, ¡pero ya no creo que losea! Fue dibujado con tinta, mira, alguien lo pintó ahí, no es realmenteparte del libro. Piensa, ¿has visto esto antes?-No... No, espera un momento. -Harry lo miró más de cerca-. ¿No es el mismosímbolo que el padre de Luna llevaba colgado del cuello?-Bien, eso mismo pensé-Entonces es la marca de GrindelwaldElla lo miró fijamente, con la boca abierta.-¿Qué?-Krum me dijo...Le recontó la historia que Viktor Krum le había contado en la boda. Hermionelo miraba anonadada.-¿La marca de Grindelwald?Miró a Harry y luego al extraño símbolo otra vez. -Nunca he oído que Grindelwald tuviera una marca. No se menciona en nada delo que he leído de él.-Bueno, como te dije, Krum cree que ese símbolo fue tallado en una pared deDurmstrang, y que Grindelwald lo puso ahí.Ella se dejó caer en el viejo sillón, con el ceño fruncido.-Es muy extraño. Si es un símbolo de Magia Oscura, ¿que está haciendo en unlibro de historias para niños?-Si, es raro -dijo Harry-. Y se supone que Scrimgeour debería haberloreconocido. Él era Ministro, tendría que haber sido un experto en artesoscuras.-Lo se... Tal vez pensó que era un ojo, como yo. Las otras historias tambiéntienen pequeñas imágenes sobre los títulos.No dijo nada más, pero continuó estudiando detenidamente la extraña marca.Harry lo intentó otra vez.-¿Hermione?-¿Mmm?-He estado pensando. Quiero... quiero ir al Valle de Godric.Ella lo miró, pero sus ojos estaban desenfocados, y él estuba seguro de queestaba pensando todavía en la misteriosa marca del libro.-Sí -dijo ella-. Sí, yo también he estado pensando en eso. Realmente piensoque tenemos que ir.-¿Me has escuchado bien? -preguntó él.-Por supuesto que sí. Quieres ir al Valle de Godric. Estoy de acuerdo, creoque deberíamos ir. Quiero decir, no se me ocurre otro lugar donde puedaestar. Será peligroso, pero mientras más lo pienso, más probable me pareceque esté ahí.-Eh... ¿Qué es lo qué está ahí? -preguntó Harry.En ese momento, ella lo miró tan desconcertada como lo estaba él.-Pues, ¡la espada, Harry! Dumbledore tenía que saber que tu querríasregresar ahí, y quiero decir, el Valle de Godric es el lugar de nacimientode Godric Gryffindor-¿En serio? ¿Gryffindor es del Valle de Godric?-Harry, ¿has abierto alguna vez Historia de la Magia?-Eh -dijo, sonriendo por primera vez en meses, por lo que notaba: losmúsculos de su rostro estaban raramente tiesos-. Sí lo abrí, sabes, cuandolo compré... ólo una vez...-Bueno, si el pueblo tiene ese nombre en su honor, creo que podrías haberpensado en hacer la conexión -dijo Hermione. Sonaba más como la viejaHermione que como la nueva; Harry casi esperaba que anunciara que se iba ala biblioteca. -Hay algo sobre el pueblo en Historia de la Magia, espera...Abrió la bolsa de cuentas y revolvió en su interior durante un rato,extrayendo finalmente la copia del viejo libro de texto, Historia de laMagia por Bathidla Bagshot, el cual hojeó hasta encontrar la página quequería."Después de la firma del Estatuto Internacional del Secreto en 1689, losmagos tuvieron que esconderse por su propio bien. Era frecuente, quizás, queformaran sus propias pequeñas comunidades dentro de una comunidad másgrande. Muchos pueblos pequeños y aldehuelas atrajeron a algunas familiasmágicas, que permanecieron juntas para apoyarse mutuamente y comoprotección. Los pueblos de Tinworth en Cornwall, Upper Flagely en Yorkshire,y Ottery St. Catchpole en la costa sur de Inglaterra fueron hogares notablespara corrillos de familias mágicas que vivían junto con muggles tolerantes ya veces Confundidos. El más célebre de estos lugares de residenciamedio-mágicos, es quizás, el Valle de Godric, el pueblo del oeste del paísdonde nació el gran mago Godric Gryffindor, y donde Bowman Wright, herreromágico, forjó la primera snitch dorada. El cementerio está lleno de nombresde antiguas familias mágicas, y sus relatos son, sin duda alguna, historiasde embrujos que han acechado la pequeña iglesia local durante muchossiglos.'-No os menciona ni a tí ni a tus padres -dijo Hermione, cerrando el libro-,porque la profesora Bagshot no cubre nada posterior a finales del siglodiecinueve. ¿Pero lo ves? El Valle de Godric, Godric Gryffindor, la espadade Gryffindor; ¿no crees que Dumbledore debía espera rque hicieras laconexión?-Oh sí...Harry no quiso admitir que no había pensando en la espada en absoluto cuandosugirió ir al Valle de Godric. Para él, el atractivo del pueblo estaba en latumba de sus padres, la casa donde escapó de la muerte, y en la persona deBathidla Bagshot. -¿Recuerdas lo que dijo Muriel? -le preguntó casualmente.-¿Quién?-Ya sabes -vaciló: no quería decir el nombre de Ron-. La tía abuela deGinny. En la boda. La que dijo que tenías tobillos flacos.-Ah -dijo Hermione. Fue un momento difícil: Harry supo que había notado laomisión del nombre de Ron. Dijo apresuradamente:-Dijo que Bathilda Bagshot aún vive en el Valle de Godric.-Bathilda Bagshot -murmuró Hermione, pasando su dedo índice sobre el nombreen relieve de Bathidla en la portada de Historia de la Magia-. Bueno,supongo...Jadeó tan fuerte que Harry sintió que se le revolvían las entrañas; sacó suvarita, mirando hacia la entrada, casi esperando ver una mano intentandoatravesar la solapa de la entrada, pero no había nada.-¿Qué pasa? -dijo, medio enojado, medio aliviado. -¿Por qué hiciste eso?Pensé que habías visto, como mínimo, un Mortífago bajando la cremallera dela tienda..."-Harry, ¿y si Bathidla tiene la espada? ¿y si Dumbledore se la confió?Harry consideró la posibilidad. Bathidla debía ser una mujer muy viejaahora, y de acuerdo con Muriel, estaba un poco loca. ¿Era posible queDumbledore hubiera escondido la espada de Gryffindor con ella? Si eso fueracierto, a Harry le parecía que Dumbledore se había arriesgado demasiado:nunca había revelado que había reemplazado la espada por otra falsa, nihabía mencionado demasiado su amistad con Bathidla. Ahora, a pesar de todo,no era el momento de levantar dudas sobre la teoría de Hermione, sobre todocuando estaba, insperadamente, tan decidida a cumplir el deseo más añoradode Harry.-¡Sí, tuvo que hacerlo! Entonces, ¿vamos al Valle de Godric?"-Sí, pero tendremos que pensarlo cuidadosamente, Harry -Se sentó, y Harrypodía apreciar que tener un plan en perspectiva había levantado su ánimotanto como el de él. -Para empezar vamos a tener que practicar Desaparecernos juntos bajo la Capade Invisibilidad, y tal vez también sería sensato hacerlo con los hechizosdesilusionadores, a menos de que pienses que deberíamos ir en una neblinaespesa y usar Poción Multijugos. En ese caso necesitaremos conseguir cabellode alguien. De hecho creo que deberíamos hacer eso mejor, Harry, mientrasmás elaborado sea el disfraz mejor..."Harry la dejó hablar, asintiendo y mostrándose de acuerdo cada vez que hacíauna pausa, pero su mente había abandonado la conversación. Por primera vezdesde que habían descubierto que la espada en Grynffindor era falsa, sesentía emocionado.Estaba a punto de volver a casa, a punto de regresar al lugar donde habíatenido una familia. Fue en el Valle de Godric donde, si no fuera porVoldemort, podría haber crecido y pasado cada una de sus vacaciones. Podríahaber invitado amigos a su casa... hasta podría haber tenido hermanos yhermanas... hubiera sido su madre la que hiciera su pastel de su cumpleañosnúmero diecisiete. La vida que había perdido difícilmente podía parecerse lareal que vivía en ese momento, cuando sabía que estaba a punto de ver ellugar donde se la habían arrebatado. Después de que Hermione se hubiera idoa la cama esa noche, Harry sacó cuidadosamente su mochila de la bolsa decuentas de Hermione, y de ésta, sacó el álbum de fotografías que Hagrid lehabía dado hacía mucho tiempo. Por primera vez en muchos meses, examinó lasviejas fotos de sus padres, sonriéndole y saludándolo desde las imágenes,que era lo único que tenía de ellos.Harry hubiera partido hacia el Valle de Cedric al día siguiente con muchogusto, pero Hermione tenía otros planes. Convencida como estaba de queVoldemort podía esperar que Harry regresara al lugar en que sus padresmurieron, estaba decidida a ir sólo después de que se hubieran asegurado detener los mejores disfraces posibles. Pasó como una semana entera - una vezque hubieron obtenido furtivamente cabellos de muggles inocentes haciendolas compras navideñas, y hubieron practicado Aparecerse y Desaparecersejuntos debajo de la Capa de Invisibilidad - hasta que Hermione accedió ahacer el viaje.Se Aparecieron en el pueblo protegidos por la oscuridad, la tarde estaba yaavanzada cuando finalmente se bebieron la Poción Multijugos, Harrytransformándose en un muggle calvo y de edad madura, Hermione en su pequeñay bastante tímida esposa. Guardaron la bolsa de cuentas que contenía todassus posesiones (aparte del Horrocrux, el cual Harry llevaba colgado alcuello) dentro de uno de los bolsillos del abrigo abotonado de Hermione.Harry colocó la Capa de Invisibilidad sobre ellos, y se sumergieron bajo lasofocante oscuridad una vez más.Con el corazón latiendo en su garganta, Harry abrió los ojos. Estabanparados cogidos de la mano en un camino nevado bajo un cielo azul oscuro, enel que las primeras estrellas de la noche empezaban a brillar débilmente.Había chalets a ambos lados del angosto camino, con decoraciones navideñasparpadeando en las ventanas. A poca distancia de ellos, el brillo de algunosfaroles dorados indicaba el centro del pueblo.-¡Toda esta nieve! -murmuró Hermione debajo de la capa-. ¿Por qué nuncapensamos en la nieve? Después de todas las precauciones que tomamos, ¡vamosa dejar huellas! Tenemos que deshacernos de ellas - tú ve delante, yo loharé-"Harry no quería entrar al pueblo como un caballo de pantomima, tratando depermanecer inadvertidos mientras cubrían su rastro mágicamente.-Vamos a quitarnos la capa -dijo Harry, y cuando vio la expresión espantadade Hermione dijo-. Oh, vamos, no parecemos nosotros y no hay nadie cerca.Escondió la capa bajo su abrigo y continuaron sin ningún otro impedimento,el aire helado cortándoles la cara mientras pasaban más y más chalets:Alguno de ellos pudo haber sido en el que James y Lily alguna vez vivieron oen el que Bathilda vivía ahora. Harry miraba las puertas principales, sustechos cargados de nieve, y sus porches, deseando poder recordar alguno deellos, sabiendo en el fondo que eso era imposible, que tenía menos de un añocuando dejó este lugar para siempre. Ni siquiera estaba seguro de si podríaver el chalet después de todo; no sabía lo que pasaba cuando todos losrelacionados con un Encantamiento Fidelius morían. Entonces, la pequeñavereda por donde caminaban se curvó a la izquierda hacia el corazón delpueblo, en donde apareció una pequeña plaza.Acordonado en todo su alrededor con luces de colores, había lo que parecíacomo un monumento en su centro, en parte oscurecido por la sombra de unárbol de Navidad. Había algunas tiendas, una oficina de correos, un bar, yuna pequeña iglesia cuyas vidrieras de colores lanzaban un resplandecientebrillo a través de la plaza.Aquí la nieve tenía otro efecto: Era dura y resbaladiza, como si la gente lahubiera estado pisoteando todo el día. Se cruzaron con algunos habitantes,sus figuras débilmente iluminadas por los faroles. Escucharon algunas risasy música pop en un momento en que la puerta del bar se abrió y se cerró;después escucharon el principio de un villancico dentro de la pequeñaiglesia.-¡Harry, creo que es Nochebuena! -dijo Hermione.-¿Si?Había perdido la cuenta de las fechas; no habían visto un periódico ensemanas.-Estoy segura de que sí -dijo Hermione, con los ojos fijos en la iglesia-.Ellos... estarán dentro, ¿verdad? Tu padre y tu madre. Puedo ver elcementerio detrás.Harry sintió un estremecimiento más allá de la emoción, más parecido almiedo. Ahora que estaba tan cerca, se preguntó qué era lo que quería verdespués de todo. Quizás Hermione sabía cómo se sentía, porque le tomó lamano y dirigió el paso por primera vez, arrastrándolo con ella. Sin embargo,al cruzar la plaza, se pararon en seco.-¡Harry, mira!Estaba apuntando a donde antes estaba un monumento a los caídos. Al dejarloatrás, se había transformado. En lugar de un obelisco cubierto de nombres,había una estatua con tres personas: un hombre con gafas y cabellodesaliñado, una mujer con largo cabello y un rostro bello y amable, y unbebé sentado en sus brazos. Había un poco de nieve sobre sus cabezas deforma que parecían gorros blancos.Harry se acercó, contemplando el rostro de sus padres. Nunca se hubieraimaginado que hubiera una estatua... Era extraño verse representado a símismo en la piedra, un bebé feliz sin ninguna cicatriz en la frente...-Vamos -dijo Harry, cuando hubo visto suficiente, y se dieron la vueltarumbo a la iglesia. En el momento en que cruzaron la calle, se volvió sobresu hombro; la estatua se había convertido en el monumento que vieron en unprincipio.Los cantos se hacían más fuertes a medida que se aproximaban a la iglesia. AHarry se le encogió la garganta, le recordaba mucho a Hogwarts, a Peevescantando groseras versiones de villancicos dentro de las armaduras, a losdoce árboles de navidad dentro del Comedor, a Dumbledore usando una gorraque había ganado en un trueque, a Ron con un suéter tejido a mano.Había una portezuela en la entrada del cementerio. Hermione la empujó lo mássilenciosamente que pudo y entraron. A ambos lados del resbaladizo camino,la nieve permanecía profunda y sin señales de haber sido pisada. Se movierona través de ella, dejando profundas huellas detrás mientras caminabanalrededor de la iglesia, manteniéndose en la sombra, donde no llegaba la luzde las ventanas.Detrás de la iglesia, hilera tras hilera de tumbas nevadas sobresalía unamanta azul pálido salpicada de rojo, dorado y verde deslumbrantes, losreflejos provenientes de los vidrios de colores. Sosteniendo firmemente suvarita con la mano metida en el bolsillo, Harry se aproximó a la tumba máscercana.-¡Mira esto, es un Abbot, puede ser algún pariente lejano de Hannah!-Baja el volumen de tu voz -le rogó Hermione.Caminaron más dentro del cementerio, dejando huellas oscuras en la nievedetrás de ellos, parándose a mirar de cerca las palabras sobre las viejastumbas, cada vez escudriñando en la oscuridad para asegurarse de que estabancompletamente solos.-¡Aquí, Harry!Hermione estaba dos hileras de tumbas más allá; Harry tuvo que caminar devuelta hacia ella, su corazón saliéndosele del pecho.-¿Es...?-No, ¡pero mira!Apuntó a la piedra oscura. Harry se inclinó y vió, en el granito manchado delíquenes, el nombre de Kendra Dumbledore y, un poco más abajo sus fechas denacimiento y muerte, y Su Hija Ariana. También había una citaMuchas risasonde esté tu tesoro, también estará tu corazón.Entonces Rita Skeeter y Muriel tenían algo de razón. La familia Dumbledorehabía vivido ahí, y parte de ella había muerto ahí.Ver la tumba era peor que escucharlo. Harry no pudo evitar pensar en queambos, Dumbledore y él, tenían profundos arraigos en este cementerio, y queDumbledore debería haberle dicho algo al respecto, no pensar en que él loinvestigaría. Pudieron haber visitado el lugar juntos; por un momento Harryse imaginó viniendo aquí con Dumbledore, el lazo que podrían haber creado alhacerlo, de lo mucho que hubiera significado para él. Pero parecía que aDumbledore el hecho de que sus familias reposaran en el mismo cementeriohabía sido una coincidencia sin importancia, irrelevante, quizás, para eltrabajo que quería que Harry llevase a cabo.Hermione estaba mirando a Harry, y él se sintió agradecido de que su rostroestuviera escondido en la sombra. Leyó las palabras de la tumba nuevamente.Donde esté tu tesoro, también estará tu corazón. No entendía lo quesignificaban estas palabras. Seguramente Dumbledore las había escogido, comoel miembro mayor de la familia a la muerte de su madre.-¿Estás seguro de que nunca mencionó...? -comenzó Hermione.-No -dijo Harry en tono cortante-, sigamos buscando -y se alejó, deseando nohaber visto la tumba: No quería que su entusiasmo se empañara conresentimiento.-¡Aquí! -gritó Hermione otra vez un momento después, en una parte fuera dela oscuridad-. ¡Ah no, perdón! Pensé que decía Potter.Estaba frotando una piedra desmoronada y musgosa, mirándola, frunciendo unpoco el ceño.-Harry, vuelve un momento.Harry no tenía ganas de abrirse camino sobre la nieve de nuevo, y de malagana volvió hacia ella.-¿Qué?-¡Mira esto!La tumba era extremadamente vieja, tan maltratada por el paso del tiempo queHarry difícilmente podía leer un nombre en ella. Hermione le mostró elsímbolo debajo de él.-¡Harry, esa es la marca del libro!Miró fijamente el lugar que le indicaba: La piedra estaba tan desgastada queera difícil saber lo que estaba tallado ahí, aunque parecía ser una marcatriangular debajo del nombre ilegible.-Sí... puede ser...Hermione encendió su varita y la apuntó al nombre en la piedra.-Dice Ig- Ignotus, creo...-Voy a seguir buscando a mis padres, ¿vale? -le dijo Harry, en un tonolevemente cortante, y se alejó, dejándola encogida a un lado de la viejatumba.De tanto en tanto reconocía un apellido, como Abbott, que había escuchado enHogwarts. Algunas veces había varias generaciones de la misma familia mágicaescritas sobre las tumbas: Harry podía imaginarse, por las fechas, que yahabía muerto la mayoría, o que el resto de la familia se había mudado lejosdel Valle de Godric. Cuanto más se internaba en las tumbas, y cada vez queencontraba un nuevo nombre, sentía una sacudida de aprehensión, unpresentimiento.La oscuridad y el silencio parecían volverse, de repente, más profundos.Harry miró alrededor, preocupado, pensando en los dementotes, luego se diocuenta de que los villancicos habían terminado, que el bullicio y laagitación de los visitantes de la iglesia se extinguía al momento en que seencaminaban a la plaza. Alguien dentro de la iglesia estaba apagando lasluces.Entonces la voz de Hermione resonó en la oscuridad por tercera vez, clara ydefinida desde unos metros más allá.-Harry, están aquí... justo aquí.Y él supo, por su tono, que esta vez eran sus padres. Se encaminó haciaella, sintiendo como si algo muy pesado le oprimiera el pecho, la mismasensación que había tenido justo después de que Dumbledore hubiera muerto,una aflicción que pesaba sobre su corazón y sus pulmones.La tumba estaba sólo dos hileras detrás de la de Kendra y Ariana. Estabahecha de mármol blanco, como la de Dumbledore, y eso la hacía fácil de leer,pues parecía brillar en la oscuridad. Harry no necesitó arrodillarse oacercarse demasiado para leer las palabras talladas en ella.JAMES POTTER LILY POTTERNACIDO EL 27 DE MARZO DE 1960 NACIDA EL 30 DE ENERO DE 1960MURIÓ EL 31 DE OCTUBRE DE 1981 MURIÓ EL 31 DE OCTUBRE DE 1981El último enemigo que debe ser destruido es la muerte.Harry leyó las palabras lentamente, como si sólo tuviera una únicaoportunidad para entender su significado, y leyó la última parte en vozalta.-El último enemigo que debe ser destruido es la muerte... -un pensamientoterrible vino a él, acompañado de un poco de pánico-. ¿No es una idea deMortífago? ¿Por qué está ahí?-No significa derrotar a la muerte en la manera en que lo ven losMortífagos, Harry -dijo Hermione, con voz gentil-. Significa... no sé...vivir más allá de la muerte. Vivir después de la muerte.Pero ellos no vivían, como Harry: Se habían ido. Las palabras vacías nopodían disfrazar el hecho de que los restos de sus padres descansaban debajode la nieve y la piedra, indiferentes, desconocidos. Y las lágrimas se leescaparon antes de que pudiera contenerlas, calientes al principio ycongelándose en su rostro después, ¿había razones para limpiárselas, o defingir más fortaleza? Las dejó caer, sus labios oprimidos fuertemente unocontra el otro, con la mirada baja hacia la espesa nieve escondiendo de suvista el lugar donde finalmente descansaban Lily y James, en los huesosahora, o convertidos en polvo, no sabiendo ni importándoles el hecho de quesu hijo estuviera parado ahí, tan cerca, con el corazón aún latiendo, vivogracias a su sacrificio y cerca de desear, en este momento, estar durmiendobajo la nieve con ellos.Hermione le había tomado la mano nuevamente, apretándola fuertemente. Él nopodía mirarla, pero le devolvió el apretón, tomando bocanadas profundas deaire nocturno, tratando de mantenerse en calma, tratando de volver acontrolarse. Debió haber traído algo para ellos, y ni siquiera lo habíapensado, y cada planta en el cementerio estaba medio congelada. PeroHermione levantó su varita, hizo un círculo en el aire, y una guirnalda derosas navideñas floreció frente a ellos. Harry la tomó y la colocó sobre latumba de sus padres.Tan pronto como se levantó quiso irse: No podía estar un momento más ahí.Puso su brazo alrededor de los hombros de Hermione, y ella puso el suyoalrededor de su cintura, y se volvieron en silencio alejándose a través dela nieve, pasando frente a la tumba de la madre y la hermana de Dumbledore,de regreso hacia la oscura iglesia y la ahora oculta verja.

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